Mi nombre es Juanjo. Pero describir quién soy más allá de mi nombre se vuelve algo más complicado. Empezaré por decir que soy biólogo, que es la parte más relevante para esta web. Me licencié en la Universidad de Alicante empujado por mi pasión por comprender la vida. Desde muy pequeño siempre tuve ansias por saber cómo funcionaba el cuerpo humano. Me preguntaba a cada momento qué estaba pasando dentro de mí. Y siempre he estado enamorado de los animales. Aprobaba las asignaturas de ciencias con nota, prácticamente sin estudiar… Así que ese parecía ser mi camino.

Pero los años, como a tantos otros, me mostraron que a menudo el mercado laboral no tiende a alinearse con los deseos y las inquietudes del corazón. Mi paso por los laboratorios fue una odisea, con oportunidades efímeras. No es un mito: la ciencia está muy mal en España. Me tuve que conformar con proyectos puntuales mientras veía cómo mis compañeros solo conseguían estabilidad científica cruzando fronteras. Y diré además que en esas experiencias me desencanté un poco con la investigación, que tiene más de mercado que vocación. Es comprensible. Pero también triste.

En la divulgación, al menos, pude seguir depositando mi afición por la ciencia. Porque siempre me ha gustado escribir. Siempre lo he necesitado, mejor dicho. Por las noches imaginaba historias que por el día deseaba convertir en recuerdos permanentes a través de las palabras. Hasta que decidí tomarme la escritura en serio. Y quién me iba a decir a mí que, a un tipo de ciencias, las letras iban a reservarle un hueco en la vida.

Así conseguí ser finalista del concurso literario CVMF. Y publicar mi primer libro a través de Ediciones B. Mi experiencia editorial no fue muy satisfactoria que digamos, sentí que perdía la conexión con mi obra como a quien le arrancan un brazo. Y entonces decidí autopublicar, para tener más cercanía con mis textos. Me convertí en Jon Ícaro en la ficción, con obras de ciencia ficción como El sanador del tiempo o La rebelión de Eva y en una decena de seudónimos más publicando libros sobre temas de interés que siempre me han apasionado. Mi curiosidad científica siempre me ha llevado a un ciclo de aprendizaje, análisis y escritura donde soy feliz.

Por supuesto, también disfruto de la biología en formatos ficticios más allá del papel (o cualquier dispositivo capaz de ejecutar un libro electrónico). Esa delgada línea entre la realidad y la fantasía a la que te permite viajar la ciencia ficción en cualquiera de sus formas es mi lugar feliz. Uno de mis principales entretenimientos son los videojuegos. ¿Un formato en el que además de recibir la información de forma divertida puedes interactuar con ella? Ponme dos tazas. No obstante, una de mis etapas como escritor que más pude disfrutar fue al crear una colección sobre la historia de la industria. Esa vez, como Jon Bardo.

Con todo lo que ya sabes de mí, no te descubro nada nuevo si te digo que también disfruto de la biología en películas o series y anime. La magia del cine, que se diría, aunque sea a través de un dibujo animado. Cada formato tiene una forma particular de llevarte a esos mundos imaginarios, y yo tan contento de dejarme mecer por todos ellos. Allí donde una teoría científica pueda cobrar vida, siempre me encontrarás.
Y de todo esto que te cuento, surge este proyecto llamado Biolocia. No Biolocía, que aunque suena mejor podía confundir en cuanto a la dirección web. Esta mezcla entre ciencia y entretenimiento es lo que me da la felicidad. Es mi lugar seguro. Y eso es lo que encontrarás aquí, una oda a la ficción realista.
Muchas gracias por pasarte por aquí. Por tu interés. Por permitir que, durante unos instantes, hayamos dejado de ser dos desconocidos a través de las palabras. Si ocasionalmente quieres regresar y echar un ojo a mi contenido, estaremos un poco más cerca el uno del otro. Y yo seré más feliz por ello.
Esta es tu casa. Un saludo,
Juanjo (Biolocia).
